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Benditos

Benditas mis manos... para que estén siempre abiertas al trabajo, a tenderlas a quien lo necesite, a acariciar tiernamente.

Benditos mis ojos... para que derramen lágrimas por amor, por tristeza, por rabia o por alegría.

Benditos mis pies, para que me lleven por un buen camino, más duro o más riesgoso, pero que vayan siempre para delante, con paso firme.

Benditos mis oídos, para que escuchen  la voz de la experiencia, para que estén atentos a la llamada de mi Dios, para volverse sordos a lo dañino y a la malicia.

Bendita sea mi boca, y que  actúe menos que mis oídos, para que no expulse mis sentimientos desmedidos y no meditados.

Bendita sea mi memoria, para que mantenga siempre frescos esos momentos de pena, de soledad, de tristeza, de locura... para que estén  contrastados con la felicidad,  para recordarme que lo malo no es malo sino que aprehensivo.

y sobre todo Bendito mi corazón, para que siga dictándome cositas como estas.

 
benditos