Restaurantes recomendados

Mi Guerrero


Él gana a la guerra de la pereza, esa que te anula y te hace permanecer en el sofá adormilado.

Es vencedor en la lucha contra el
conformismo, ese que te aparca en tu zona más cómoda e intenta inhabilitarte para que no avances.

Él gana las batallas con sudor, lágrimas y dolor, sobre todo mucho dolor... pero las gana con creces a base de trabajo duro.

Sus armaduras dependen del medio.

Para camuflarse entre los peces, y resistir a las olas viste un traje de caucho sintético basado en policloropreno, es capaz de fusionarse con el agua, él no nada, él se desliza con tanta destreza que  los peces le hacen reverencia.





Mi Guerrero, no tiene un caballo, tiene un vehículo de propulsión humana que lo acompaña en cada batalla, en ella no es que se siente poderoso, sino que lo es... 


Él no sueña... él proyecta, planea y lleva a cabo. No se limita a tener una idea, un reto, una meta y vivir solo de idealizaciones.


No le importa someterse a meses y meses de alimentación minuciosa, cualquiera desearía tener su voluntad y empeño, pero sus niveles no son de esta época donde la ley del menor esfuerzo triunfa.


Un día me explicó que en un determinado momento cuando corres las extremidades quedan suspendidas en el aire, ahí fue cuando entendí que él no corre, el levita hasta cada arco de triunfo, hacia cada meta.  




Más de 80 carreras, 35 triatlones, entre los cuales más de una vez se coronó  súper héroe: IronMan (así le llaman a la hazaña donde se enfrenta a nadar 3.800 metros, 180 km en bicicleta y después de todo esto y del tirón corre un maratón de 42 km).  


A Hipólito, Poli, Flaco, también le llamo “Mi Guerrero”.

Y tu? Tienes un guerrero?